La lana es un material natural fabricado a partir del pelo de ovejas o llamas. Estos pelos tienen células huecas que atrapan el aire, lo que permite a la lana retener el calor corporal. Esta propiedad de la lana se conoce como aislamiento térmico. Al igual que las ventanas de doble acristalamiento, es este aire atrapado el que te aísla del mundo exterior. Por eso los calcetines de lana o cachemira son cálidos.

La lana también tiene propiedades higroscópicas, lo que significa que puede absorber hasta el 30% de su peso en humedad sin dar sensación de humedad. Esto significa que la lana puede absorber la humedad de la transpiración de tu cuerpo y liberarla al aire, manteniéndote seco y caliente.

Además, la lana regula la temperatura, es decir, se adapta a la temperatura corporal. Puede mantenerte caliente cuando tienes frío y refrescarte cuando tienes calor. Esta propiedad se debe a la capacidad de la lana para regular el intercambio de aire entre el interior y el exterior de la fibra.

La lana también es un material resistente. Es bastante resistente al desgaste, los desgarros y la decoloración. Hay que tener en cuenta que cuanto más finas son las fibras, más suaves son, pero también más frágiles. Por tanto, la cachemira es más delicada que la lana rústica. La lana también es resistente a las llamas y las manchas, lo que la hace ideal para la ropa de trabajo y de exterior. Para los calcetines, esta cualidad es secundaria.

La lana también es respetuosa con el medio ambiente y sostenible. Se fabrica a partir de materias primas renovables y puede reciclarse o compostarse. También es respetuosa con el medio ambiente, ya que en su producción no se utilizan pesticidas ni productos químicos. En cuanto al bienestar animal, hay que añadir que el esquileo en primavera es beneficioso para los animales. El esquileo de la lana reduce el riesgo de infección de las ovejas y evita que pasen demasiado calor en verano. Esto les permite desarrollarse mejor.

En Francia, por ejemplo, algunos ganaderos esquilan a sus ovejas sólo por la comodidad de los animales. Incluso si se vende la lana, el precio es inferior al que cobra el esquilador.

Por último, la lana es naturalmente antibacteriana. Por ejemplo, cuando te pones un calcetín de lana, verás que al final del día huele mucho menos que un calcetín de algodón (o peor, que un calcetín sintético).

En resumen, la lana es un material natural fabricado a partir del pelo de ovejas o llamas. Es aislante, higroscópica, termorreguladora, resistente, antibacteriana, ecológica y duradera. Todas estas propiedades hacen de la lana un material excelente para unos calcetines buenos y cálidos.