
Queridos amigos, queridos clientes:
Los amantes de los planes de negocio bien estructurados y de las tablas de previsiones que miran más allá del horizonte lo saben: nada supera a un entorno estable. La estabilidad tranquila permite a empresas como la nuestra mantener un stock sin excesos ni escaseces, y a los clientes no temer un desabastecimiento de medias.
Pero ahí está el problema. Estos últimos meses nos han dado más de un susto. Las recientes elecciones estadounidenses han vuelto a situar el tema de las barreras comerciales en el centro del debate. Las discusiones sobre los aranceles, según el día, pisan el freno o el acelerador.
Ahora bien, como quizá ya sepan: Francia representa el 40 % de nuestras ventas, el resto de Europa el 25 %, Estados Unidos el 20 % y el Reino Unido el 15 %. El 10 % restante se distribuye por todo el mundo. No hace falta decir que las vicisitudes del comercio internacional no nos son indiferentes, en particular la cláusula «de minimis» («de minimis non curat lex»: la ley no se ocupa de las cosas pequeñas). Esta fórmula, que puede parecer un poco altiva, permite que los paquetes queden exentos de derechos de aduana por debajo de un determinado valor. Esta franquicia asciende a 800 dólares en Estados Unidos y a 135 libras en el Reino Unido.
Sin embargo, las turbulencias del pasado —en particular con el Brexit— nos han enseñado una cosa: nuestros clientes se adaptan con una inventiva admirable. Algunos ven en ello una buena razón más para visitar París, otros hacen pedidos por debajo del límite para evitar los aranceles, o aprovechan que tienen amigos de paso para que les traigan el pedido. «Lo que no se puede evitar, hay que aceptarlo», Shakespeare tenía razón.
Estas complicaciones nos han demostrado que estáis ahí: fieles, curiosos, creativos. Y por nuestra parte, seguimos haciendo lo que mejor sabemos hacer: calcetines que se mantienen en pie, incluso cuando el mundo se tambalea un poco.
Como diría nuestra querida ciudad de París: «Fluctuat nec mergitur». ¡Ojalá dure!
Con este mensaje, más latinizado de lo habitual, os deseamos también un feliz verano.
¡Hasta pronto!
Jacques y Vincent
Mens sana in corpore sano in socco sano.

Tras dos citas en latín en el editorial, hacía falta una tercera: «Mente sana, en cuerpo sano, en un calcetín sano».
Esta traducción del latín, con la ayuda de ChatGPT, hay que reconocerlo, ¡para animaros a practicar deporte este verano! Después del tenis, el esquí (aunque no sea temporada), el ciclismo o el running, aquí tenéis los calcetines de golf.
- Ver los calcetines de tenis
- Ver los calcetines de ciclismo
- Ver los calcetines de golf
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Un placer veraniego: disfrutar de la delicadeza del hilo de Escocia

Cada verano supone una vuelta a los orígenes. La gama de calcetines finos es aquella con la que comenzamos nuestra aventura en Mes Chaussettes Rouges. Y, aunque según la temporada prefiramos los de lana o los superresistentes, es precisamente en verano cuando los calcetines de hilo de Escocia muestran todas sus cualidades.
- Ver los calcetines finos hasta la pantorrilla de hilo de Escocia
- Ver las medias finas de hilo de Escocia
Los calcetines invisibles: y, sin embargo, no se caen.

Estos calcetines son tan cortos, tan invisibles, que algunos dudan de que se mantengan en el pie. ¡Y sin embargo, se mantienen!
Y si por principio te niegas a caer en su encanto, pruébalos para formarte una opinión más fundamentada que definitiva. Nunca digas nunca.

